Elías Rodríguez Rodríguez //

Qué más da, lo que sí sabe el mundo entero es que allí, en la norteña Fuerteventura profunda, mirando al mar de poniente, se levanta un pitón traquítico de 401 m. de altura, donde el famoso y gran escultor Chillida, amigo de hacer monumentos escultóricos y emplazar muchas de sus esculturas en bellos paisajes naturales, quiso hacer en vida una gran obra faraónica basada en una intuición utópica como un monumento a la tolerancia.
Consistente en un cubo perforado en la montaña de 50x50x50 m., y que por enigmas y trapisondas difíciles de descifrar aún no se ha hecho, ni si se va hacer, ni donde está el dinero que hasta el momento se han gastado para ver si es factible técnicamente dicha obra. La verdad es, que para un ciudadano de a pié, como quién escribe esto, conocer a fondo todo el proceso de cómo ha evolucionado el Proyecto Tindaya desde sus orígenes (1996) hasta la actualidad y lo que queda, es algo más que enigmático; se rompe uno los “sesos” y descubre que cada vez sabe menos a donde va a parar todo ello. Obra, por otra parte, polémica, en el sentido, que toda la ciudadanía no tiene claro si debiera o no hacerse, pero esto es “harina de otro costal” y lo dejamos para otros momentos y foros en donde debe seguir debiendo debatirse sin pasiones, pero sí con energía y sentido común, al tiempo que despejando supuestas fraudulentas rentabilidades políticas o económicas. ¿Quién sabe?, ¿No sería mejor dejar la montaña como está?. ¡Tiempo al tiempo!, ¡Ya veremos!.
Consistente en un cubo perforado en la montaña de 50x50x50 m., y que por enigmas y trapisondas difíciles de descifrar aún no se ha hecho, ni si se va hacer, ni donde está el dinero que hasta el momento se han gastado para ver si es factible técnicamente dicha obra. La verdad es, que para un ciudadano de a pié, como quién escribe esto, conocer a fondo todo el proceso de cómo ha evolucionado el Proyecto Tindaya desde sus orígenes (1996) hasta la actualidad y lo que queda, es algo más que enigmático; se rompe uno los “sesos” y descubre que cada vez sabe menos a donde va a parar todo ello. Obra, por otra parte, polémica, en el sentido, que toda la ciudadanía no tiene claro si debiera o no hacerse, pero esto es “harina de otro costal” y lo dejamos para otros momentos y foros en donde debe seguir debiendo debatirse sin pasiones, pero sí con energía y sentido común, al tiempo que despejando supuestas fraudulentas rentabilidades políticas o económicas. ¿Quién sabe?, ¿No sería mejor dejar la montaña como está?. ¡Tiempo al tiempo!, ¡Ya veremos!.
Hasta el momento, todo ha sido desencanto. Supuestos. Enigmas. Hoy sí, mañana no. Pasado sí “pa” el otro no… Se ha originado un baile en torno a ello, que deja corto al compositor de la “Yenka”. Esperemos el buen sentido común y que todo se solucione bien y lo antes posible.
Tindaya es un pueblito norteño situado a “tiro de piedra” entre La Matilla y La Oliva. Siendo su contorno por el Sur montaña La Muda, Quemada con su monumento a Unamuno y barranco de Jarugo.
Por el norte, el fértil y húmedo barranco de Tindaya (Esquinzo) y las vueltas de “Los Trancos”, que las separan de La Oliva, y en donde dicen los lugareños de los contornos aparecía frecuentemente la enigmática “Luz Mafasca”. Espacios éstos de altos valores arqueológicos, etnográficos y paisajísticos.
Por naciente le separa de Vallebrón, (fértil valle, rico en buenas aguas subterráneas y donde se desarrolló una agricultura de alto rendimiento), una sierra de montañas, en cuya degollada, junto a la carretera que los une, y mirando a Tindaya se encuentra el nuevo mirador, desde donde se disfruta de una panorámica única.
De cara a poniente, a nuestros pies iremos observando las laderas que suavemente llegan a la llanura donde de forma majestuosa e inesperada la vista choca con una masa pétrea y pitónica que por su génesis, forma y colorido difiere de las montañas del entorno. La vista se detendrá sobre ella curioseándola detalladamente; seguro le impresionará, le conmoverá, le hará indagar, imaginar; es, claro está, la enigmática Montaña Sagrada o de Tindaya o Montaña Tindaya. Llena de podomorfos prehispánicos de incalculable valor arqueológico. Seguramente sería uno de los grandes santuarios donde las sacerdotisas y zahorias Tamonante y su hija Tibiabin realizaran sus plegarias, meditaciones, predicciones, cultos y ritos. Donde, y según una curiosa hipótesis, servía de elemento fundamental para marcar el tiempo astronómico, es decir, de reloj, según los ángulos que forman los rayos del sol al aparecer por naciente, pasar por el filo de la montaña y su proyección en el horizonte marino por poniente.
En conclusión, que la Montaña en sí, haya o no haya escultura de Chillida tiene un valor e interés extremadamente fantástico y único. La propaganda ya está hecha, sólo falta imaginación y empuje para que se pueda visitar y sacarle el rendimiento turístico que el pueblo y toda la sociedad majorera demanda imperiosamente.
Al bajar la vista, entre sus pies y los de la montañeta de Tindaya (curioso volcán este último de tipo hawaiano o en escudo de los pocos que aún se pueden ver hoy en Fuerteventura) aparece el caserío de Tindaya que se va extendiendo en dirección al mar. Caserío hoy día que entremezcla construcciones antiguas bien conservadas con otras de aparición moderna tipo chalet, con sus huertos, corrales y gallenías. Un caserío que no ha roto el entorno, donde las altas construcciones ni barriadas de apartamentos existen. Y donde de forma diferencial aparece su hermosa y simpática ermita, bajo la advocación de la Virgen de La Caridad. Un lugar donde se puede vivir la paz y tranquilidad de nuestra profunda Fuerteventura.
Siguiendo la mirada hacia poniente encontramos la línea de costa que le limita por el oeste. Costa acantilada donde desembocan una serie de barrancos formando a su llegada al mar una serie de playas salvajes y únicas. Acantilados que tienen su origen por la falla y hundimiento que sufrió la Isla por poniente. Donde la mar ruge como un dragón enfurecido y donde el oleaje irrumpe con furia en las rocas y acantilados, salpicándolas y levantando espectaculares montañas de espuma.
Se denominan estas playas de sur a norte: Jarugo, Playa de La Mujer, Tebeto (con su charco) y Esquinzo. Playas donde puede bañarse, pero con precaución y siempre que la mar lo aconseje y esté en calma. Las corrientes, remolinos, levantamientos y arrastres de la mar son casi permanentes, un peligro mortal. Muchos han sido los irreparables accidentes ocurridos por actitudes atrevidas e ignorancia.
Desde cualquiera de estos puntos o desde el mismo mirador podrá ver en días apropiados, despejados, allá, en lontananza, la silueta del Teide y las montañas de la Isleta.
Muchos más enigmas, leyendas y curiosidades están presentes en Tindaya. Tales como las referidas a la Casa Alta, con sus fantasmas y suicidio de su dueño; la leyenda del permiso que tuvo que solicitar la Montaña de Tindaya para pasar del Macizo de Betancuria a la llanura de Tindaya. La historia de la Cueva de Las Damas, basada en aquel indiano que de vuelta a Fuerteventura tomo a su novia el día que se iba a desposar con otro trasladándola a La Cueva, donde vivieron varios años y nacieron varias de sus hijas…Pero eso, para otro día.
Pero, para finalizar de una visita a Tindaya, nada más confortable y sublime que contemplar una puesta de sol de cualquier punto del litoral, de la cima de la montaña o del mismo mirador. Una puesta de sol en que cielo y tierra, juntos, sol y luna, aparecen como matrimoniados bajo el toldo del cielo, como si quisieran obsequiarnos con sus mágicas nupcias. El sol, al despedirse del día con su fulgor rojizo, deja, tras sí, su luz y resplandores que se confunden, pronto, con los blancos de la luna. Parece que el astro de oro y la luna de plata se besan, amorosos, en lo alto del cielo. Y las dos luces, el oro y la argenta, forman como una nueva luz, nacarada y roja. La Isla se va envolviendo de una luz blanquísima, nacarada y lechosa. Es el día y la noche, que se juntan como en neutral cita de enamorados. Aparecen luces y colores nuevos, insospechados y desconocidos que desafiarían al más excelente pintor.
Todo ello para el disfrute de la Naturaleza, la isla y nosotros.
Todo esto y más podemos disfrutar desde Tindaya, sin que para ello hiciese falta la construcción de la obra de Chillida.
Elías Rodríguez Rodríguez.
Pto. Rosario, 30 de mayo de 2012.
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Este culebrón tan Majo,
no es de Cristal, ni de Topacio,
se llama Traquita y están en el ajo
el malo, el feo, y el lacio.
La polisemia la define como:
una roca efusiva (¿de desangrar?),
afanítica (¿de afanar?),
casi siempre porfírica (¿de porfiar?)
y con textura traquítica (¿de traquear?),
compuesta por feldespatos alcalinos (¿de alcaldear?)
y uno o más minerales máficos (¿de mafiar?).
Traqueotomía para tragar;
traquitis,
vías veladas viran la voz;
laringitis.
abruma la broma de bronca bruma;
bronquitis.
Prescribo, reescribo y receto,
infusión de mutis por el forro.
Tebeto te veto, te reto,
tagoror, tag: horror, te ahorro.
Se cierra el Leku y se Abre Sésamo,
El del barrio, la cueva y el tuétano.
Esta gramática de las formas
se sale por la tangente,
del cubo del Concubino
a la esfera de Paulino.
Cuadrando círculos sin gente.
Hay cantera para rato,
en las escuelas del crimen barato.
Que, Afortunadas, se les condona el IVA,
más que por islas, por victim-istmos.
Indultando taifas de mambrinos yelmos,
con tarifas de saldo por suelos yermos.
Declamación de Infarto Ambiental, positiva.
Un I have a dream intercalado,
con bicicleta, cuchara, manzana,
ego, arrogancia megalómana
y algo más, que yace olvidado.
Tullida es Chindaya, mullida en quincalla.
O de cómo el arte muere, matando.
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Coalición Canaria quiere quedar bien con todo el mundo, pero hay cosas que por incoherentes son también intolerables. No sólo es el único partido que acude al acto de celebración del Regimiento Soria 9, sino que pasan de estar la noche del viernes en Pájara con la Plataforma La Costa, a hacerle las reverencias a los militares el sábado en Puerto del Rosario.
El viernes por la noche los alcaldes de Coalición Canaria rechazaban en Pájara el campo de tiro, a la mañana siguiente era el único partido que acudió al acuartelamiento donde se le rendía honores a los militares portando el pendón de la Conquista y la bandera de España. Allí, estaban el alcalde de Puerto del Rosario, Marcial Morales, la alcaldesa de Antigua, Genara Ruiz, y el concejal de Tuineje, Pedro Cabrera. Tampoco se acuerdan de los planes en la Montaña de la Muda.
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| El Regimiento Soria 9 celebra su 503 aniversario Autor:Acfipress |
Los militares del Regimiento de Infantería Soria número 9, con sede en el acuartelamiento de Puerto del Rosario, participaron en los festejos con la realización de un desfile militar, donde uno de sus integrantes portaba durante el recorrido el Pendón de la Conquista. Alrededor nuestro, vemos que en otras islas como La Palma, y municipios como el de Betancuria en Fuerteventura y Arafo en Tenerife, siguen realizándose con toda celeridad institucional exaltaciones de estandartes que representan la Conquista.
Por Resolución 28/1996, de 8 de febrero, publicada en BOD nº 37, de 21 de febrero, el teniente general jefe del Estado Mayor del Ejército, José Faura Martín, dispuso que el día 1 de febrero de 1996, causase alta, como unidad orgánica del Ejército de Tierra, el Regimiento de Infantería Ligera "Soria" núm. 9, con cabecera en Puerto del Rosario (Fuerteventura). El Regimiento quedó encuadrado en la Jefatura de Tropas de Las Palmas, dentro del marco de la Zona Militar de Canarias y está constituido por el BIL III/9 "Fuerteventura" y el BIL. IV/9 "Lanzarote".
El pueblo de Fuerteventura, que sufre todavía la ocupación de su suelo por interés militar, se ha visto con este homenaje obligado a ser espectador de una celebración totalmente anacrónica, que recuerda a los actos de exaltación del franquismo propios de las colonias africanas.
Lectura recomendada: La Plataforma La Costa reúne a todas las autoridades insulares bajo el grito de «NO al campo de tiro». y Los militares se pasean con el Pendón de la Conquista en Betancuria
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La Plataforma Vecinal La Costa contra el campo de tiro de Pájara ha logrado reunir en una misma asamblea a todas las autoridades insulares, y convencerles de la necesidad de abolir el campo de tiro en Pájara que tantos problemas lleva causando a los vecinos.
Estaban todos, de norte a sur: Los alcaldes de Pájara, La Oliva, Puerto del Rosario, Betancuria, Tuineje, y Antigua. También estaba el Presidente del Cabildo de Fuerteventura, y el Presidente del Gobierno de Canarias.
Lejos de los posibles compromisos y traiciones que por parte de los políticos se puedan contraer a partir de esta foto, la labor de la Plataforma La Costa en torno a la concienciación ciudadana de que el campo de tiro es un peligro para tod@s ha sido un rotundo éxito de participación, y una labor política encomiable. Ahora toca enseñar esta foto para que cumplan.
NO AL CAMPO DE TIRO
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Canarias es la protagonista de este documental que nos adentra en una oscura y apasionante trama de intriga internacional en la que se ven envueltos gobiernos y servicios secretos de España, Alemania, Argelia y EEUU, en el marco de la Guerra Fría, la descolonización africana y la Transición española.
Dirección: Eduardo Cubillo Blasco. Guión: Eduardo Cubillo y Óscar Guisoni. Producción ejecutiva: Ana Sánchez-Gijón. Producción: La Mirada Producciones, La Gaveta Producciones, Vértigo Laberíntico Producciones. Dirección de fotografía: Juan Antonio Castaño (AEC). Música y montaje: Eduardo Cubillo. Duración: 93 minutos.
Entrevistados en el documental: José Manuel Otero Novas, ministro de presidencia bajo el gobierno de Adolfo Suárez; Lorenzo Olarte, ex presidente del Gobierno de Canarias y en los años setenta asesor del presidente Suárez; Eligio Hernández, ex Fiscal General del Estado, delegado del Gobierno en Canarias y uno de los promotores del regreso de Cubillo a Canarias desde el exilio; Heidi Merck, ex ministra de Justicia de la Baja Sajonia, y que fue diputada del partido Socialdemócrata en la oposición y miembro de la Comisión de Investigación que destapó la implicación de los servicios secretos de la República Federal Alemana en el atentado a Cubillo; Julen Madariaga, co-fundador de ETA y que conoció a Cubillo en Argel; Alfredo Grimaldos, periodista y autor del libro La sombra de Franco en la Transición; Melchor Miralles, periodista especializado en terrorismo y ex subdirector del diario El Mundo; Federico Utrera, periodista y escritor, autor del libro Canarias, secretos de Estado; José Díaz Herrera, periodista en los años setenta de Diario 16; Pedro Canales, periodista y José Luis Morales, periodista de la revista Interviú en los años setenta y autor de la novela Sima Jinámar.
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