
En la foto la plana mayor de la política majorera en el 36º aniversario. Para ver más fotos: click aquí. Presten especial atención a esta foto y eviten pensar mal.
Dos oficiales de obra trabajarán durante un mes en el levantamiento de un murete de piedra alrededor del monumento, mediante la utilización de cantería fina de piedra natural, mientras que se apoyarán posteriormente en la ayuda de varios peones y maquinaria pesada del Cabildo para acometer el adecentamiento de la zona, que consistirá en la retirada de antiguos escombros presentes en la zona y en el desmantelamiento de los restos de la pista americana que continúan en pie en los alrededores del monolito.

Estos componentes son una cruz de hierro, que se encontraba oxidada y en avanzado estado de descomposición, el águila representativa del Ejército de Tierra, y la Cruz de Santiago. Además de estos elementos militares, el monumento cuenta con dos placas, una con los nombres de los 13 militares fallecidos y otra que reza la Oración Paracaidista (Señor Dios y Jefe nuestro).
El monolito se encuentra erigido, para el que quiera ir a visitarlo, en la zona conocida como Lomos de Cuchichafe o Tablero de La Laguna, en los alrededores del actual Albergue de Tefía (municipio de Puerto del Rosario). La intención de AIVEPA es poder contar con el monolito completamente restaurado, si nadie lo impide, el día de la conmemoración del accidente, que tendrá lugar el próximo 15 de abril.
El accidente que dio lugar al levantamiento del monolito se produjo el 11 de abril de 1972, durante la celebración de las maniobras denominadas ‘Maxorata/72’. De los alrededor de 300 integrantes de la Brigada de Paracaidistas del Ejército del Aire que participaron en la operación, fallecieron 13, dos sargentos y once soldados, mientras que otros 40 resultaron heridos.
Actualización1: Hemos eliminado el relato de los hechos por herir la sensibilidad de los lectores
Actualización2: Un poco de memoria histórica: Entre los sucesos más destacables que han originado el clima de terror e inseguridad ciudadana en la Isla a manos de La Legión, el asesinato por legionarios del campesino Pablo Espinel, alcalde de Guisguey; el ataque y muerte de Santiago Hormiga, presidente del Cabildo Insular, los asesinatos de siete ciudadanos, nativos y extranjeros, la agresión con atraco y lesiones del taxista Juan Hernández Padilla; las lesiones con asalto de Antonio Curbelo y el doble allanamiento de domicilio de Carlos Martínez Soto, quien había sido presidente del Cabildo Insular. Ya por último, para no seguir con esta intolerable lista, la agresión pública del capitán-legionario Miláns del Bosch al presidente del Cabildo Insular, Gerardo Mesa amenazándole de muerte: si no dejas de una vez de estar tocándonos los cojones a todos, solicitando que disuelvan nuestra brava Legión española.
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