Fecha: martes, 18 de septiembre de 2012 [ 7 ] comentarios Temática: ,

Montañas de Tetir en la Reserva de la Biosfera.

En la Reserva de la Biosfera llamada Fuerteventura se siguen cometiendo barbaridades medioambientales, hasta el punto de que en Tetir ya no queda una montaña libre de la destrucción. Accesos ilegales, apropiación de la gravilla y cortes de montañas, literalmente, como si fueran un queso. Un buen lugar como «eco-destino».

Aquí no se crían tortugas bobas, ni es un avistamiento de hubaras. Ni siquiera ha generado denuncias por parte del ecologismo oficialísimo.

No sólo por el robo de gravilla sobrante, sino porque las montañas se cortan literalmente como un queso. Resulta que Tetir, como bien lo conocerán es un Valle y como su propio nombre significa, se encuentra rodeado de montañas. Hay dos que son utilizadas para la colocación de antenas de telefonía (Tamariche) o señal de televisión (Temejereque). Más al sur se encuentra la Calderetilla, donde el Cabildo ha ejecutado esta barrabasada con cortes desproporcionados y accesos ilegales, quizás haciendo prácticas para Tindaya.

El Pleno del Cabildo de Fuerteventura aprobó en julio de 2011 en el punto número siete y con los votos a favor del grupo de gobierno (CC y PSOE), la abstención de los consejeros de AMF, y el voto en contra de los grupos del PP y de PPM, el contenido del expediente para la expropiación de terrenos necesarios para la ejecución de la obra del depósito regulador para aguas tratadas de La Calderetilla, integrado en el proyecto del sistema de bombeo, distribución y reutilización de aguas depuradas.

En conjunto, las parcelas a expropiar suman 9.043 m2.


Al oeste se encuentra una pequeña cordillera, la que une la Sargenta con El Rincón y desemboca en Tefía, pues ahí, y qué casualidad, Coalición Canaria ha echado sus ojos para desarrollar el proyecto de molinillos de energía eólica. Dicho sea de paso que tiene un alto grado de protección esta montaña pero qué les importa a esta Coalición de Intereses mientras lleve el apellido Berriel los propietarios de estos terrenos agraciados.

Todos sabemos lo que significan estos apellidos para Corrupción Canaria...
MÁS INFORMACIÓN: http://fuerteventuralimpia.blogspot.com/
A la inseguridad en las playas en la Oliva y Pájara se le suma una serie de vertidos al mar en varios puntos de la isla. Todo ello contrasta con el debido cuidado que se le debiera dar al turismo, fuente casi exclusiva de riqueza de la isla. Un argumento contra el petróleo es, precisamente, la contaminación de nuestros mares.

Localizados una serie de vertidos al mar en Puerto del Rosario (UNELCO), Antigua (Empresa Mixta de Aguas), Pájara (CAAF) y La Oliva (Suministro de Aguas de La Oliva), que ponen en cuestión la gestión de residuos que no sólo el monocultivo del turismo necesita.

Conjuntamente, uno de los argumentos que movilizó a los dos partidos que conforman el pacto del Cabildo frente a las prospecciones es, precisamente, que los vertidos de petróleo afectarían al consumo de agua de los majoreros.

Sin embargo, en aquellos municipios donde gobiernan permiten vertidos de residuos urbanos, industriales, o fecales. Esperamos alguna nota aclarativa en esta ocasión, o al menos, ya que a los bañistas nos amenazan, que amenacen también con multar a los responsables de esta situación. 

UNELCO, S.A. en Punta del Gavioto (Puerto del Rosario). El punto del vertido de residuos industriales procedente de la Central de Las Salinas, es submarina y se encuentra a 150 m. de la costa a una profundidad de 6 metros. El entorno en el que se sitúa la boca de la conducción está constituido por una plataforma rocosa de acuciada pendiente cubierta por una comunidad algal.



Emp. Mixta de Aguas de Antigua, en El Castillo. El vertido surge como una filtración que brota a la superficie procedente de la estación de bombeo situada en el paseo marítimo de Caleta de Fuste, a la altura de del complejo hotelero ELBA. Una vez en que ha aflorado, el vertido discurre superficialmente por la plataforma de rocas existente hasta alcanzar el mar.



Consorcio de Abastecimiento de Aguas a Fuerteventura, en El Aceitún (Tuineje). El vertido de la salmuera resultante del rechazo de la planta desaladora se produce directamente sobre las rocas que conforman el frente de playa en el extremo más oriental de la desembocadura del barranco del Aceitún.



Suministros de Agua de La Oliva, en Corralejo. Por esta línea se elimina el efluente procedente de una pequeña estación depuradora de aguas residuales doméstica, destinada a recoger las aguas fecales de los servicios de las instalaciones Las tres plantas de desalación, Oliva I, II y III, comparten la misma línea de vertidos de salmuera, que consta de dos tuberías.





FUERTEVENTURA DICE: ¡NO A LOS VERTIDOS! 

Fecha: sábado, 1 de septiembre de 2012 [ 17 ] comentarios Temática:

Los ahogados en Corralejo evidencian las carencias en salvamento.

El Ayuntamiento de la Oliva es consciente de que las playas son nuestra tarjeta de visita y una de las mayores fuentes de ingresos, y, también, en la que menos se reinvierte.

■ 4 socorristas, 8 kilómetros de playa, 5.000 bañistas diarios.

El número de ahogados en las Grandes Playas de Corralejo evidencian la precariedad en el servicio de salvamento por la carencia de medios humanos y materiales, y la falta de actuación de la Concejala de Playas, Minerva Carballo, del Ayuntamiento de La Oliva.

Sólo cuatro socorristas (a veces se refuerza con 12 profesionales más) se encargan de vigilar ocho kilómetros de playa que acoge en agosto a unos 5.000 bañistas diarios, una cifra que se multiplica durante los fines de semana.

Además, en el último ERE del Ayuntamiento, en el que se despidieron a 46 trabajadores, se encontraban operarios del servicio de playas. 

■ Los empresarios hosteleros siguen sin protestar abiertamente por esta delicada situación. 

A pesar de que las Grandes Playas cuentan con la bandera azul que certifica «calidad, seguridad y accesibilidad», no se está tratando de acabar con el caos en las playas, para cuidar uno de los reclamos más importantes del municipio de La Oliva. 

No olvidemos que la Concejalía de Playas es una de las que más dinero recauda para las arcas municipales – unos 600.000 euros en concepto de hamacas, chiringuitos y sectores deportivos – y sin embargo, la que menos reinvierte en servicios de mantenimiento y salvamento. A todo ello hay que sumarle la carencia de baños públicos a lo largo de las playas, máxime cuando existen chiringuitos que no cuentan con dichos servicios. 

La alarma generada en los últimos días no parece preocupar mucho en el Ayuntamiento de La Oliva. Tal es así, que no se ha escrito ningún mensaje ni de condolencia, ni una promesa de cambio, ni siquiera un ‘retweet’ de alguna noticia. Mientras tanto, la Concejalía de Festejos se permite tener un presupuesto para cuatro fiestas en las últimas semanas – El Roque, Cotillo, Tindaya, Corralejo y Majanicho – y, sin embargo, no hay dinero para contratar a más socorristas. 

■ Sucesos que han trascendido en los últimos días: 

(25/08/2012): Una mujer de 43 años falleció ahogada en la Playa de El Moro, dentro del municipio de La Oliva, en la isla de Fuerteventura, según informó el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes). 
(28/08/2012): Una mujer de 35 años murió ahogada en las Grandes Playas de Corralejo, en Fuerteventura. Tras ser rescatada por los socorristas fue trasladada a tierra, donde se le practicaron maniobras de reanimación para revertir la parada respiratoria que presentaba. El personal médico que se encontraba en la playa también intentó reanimar a la mujer sin éxito. 
(31/08/2012): Un niño de 10 años y nacionalidad extranjera se encuentra menos grave tras sufrir un ahogamiento incompleto en las Grandes Playas de Corralejo, en La Oliva (Fuerteventura), según ha informado el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad. 

¡NI UN AHOGADOS MÁS! 
Fecha: miércoles, 29 de agosto de 2012 [ 2 ] comentarios Temática: , ,

Apuntes sobre una emigración olvidada.

Francisco Javier Cerdeña Armas //
Cuadernos de Puerto Cabras //

La emigración olvidada de majoreros y conejeros hacia las repúblicas del Río de La Plata. Apuntes sobre las expediciones que los habitantes de Fuerteventura y Lanzarote emprendieron en la primera mitad del siglo XIX; los segundos siguiendo la tradición de quienes, huyendo de las erupciones de los volcanes de Timanfaya (cien años antes, 1730-36), habían participado en la fundación de Montevideo. A finales de abril de 1836 zarpaba de Canarias el bergantín-goleta “Lucrecia”, alias “Isabel II”, con casi medio millar de conejeros y majoreros, para llegar a principios de julio del mismo año al puerto de Buenos Aires.
Desde los procesos de independencia hasta entonces el gobierno de la antigua provincia del Río de la Plata autorizaba la inmigración de isleños para colonizar la banda oriental, y aunque las autoridades españolas no permitieron salidas hacia las repúblicas insurgentes, el canario logró emigrar de forma clandestina. Cayeron así, con frecuencia, en manos de empresarios desaprensivos que se comprometían a transportarlos en condiciones infrahumanas, a cambio de sus parcos bienes. 

Consecuencia de la política migratoria española, como vimos restrictiva hacia las repúblicas independientes, quienes viajaron ocultaron o falsearon su destino en cuantos documentos notariales firmaron para costear sus pasajes; los armadores simplemente despachaban sus barcos hacia Cuba o Puerto Rico cuando, en realidad, tenían contratadas la partidas de colonos con comerciantes del Plata. Banderas y nombres de buques se cambiaron con frecuencia según navegasen en nuestros mares o en los americanos. 

Los veleros de entonces coincidían en las aguas próximas al Archipiélago con los buques negreros portugueses que aún llevaban su carga humana desde el Golfo de Guinea hacia Cuba y los estados meridionales de Norteamérica. Las embarcaciones solían conseguirse en las subastas que se remataban en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, las cuales, presurosamente reparadas, resultaban frágiles y vulnerables a los embates del mar, máxime cuando iban abarrotadas de colonos. 

En las pasadas Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote presentamos una de estas expediciones comandada por el conejero Francisco Morales hacia el Río de la Plata en 1833, con el bergantín “Gloria”, a cuyo bordo viajaron cerca de 200 majoreros. 

Antonio Morales, hermano de Francisco, que también participó en la de 1833, organizó esta otra expedición de 1836, a cuyo mando estaba el capitán Nicolás Cabrera y que, como veremos, se tornó en auténtico calvario para los isleños que transportó a Montevideo. La tradición familiar en estos negocios se remontaba a los años veinte del siglo XIX, en que se produjeron otras singladuras como la del bergantín “Océano”, en 1827. La de 1836 siguió la misma pauta que en otras ocasiones, y se organizó adquiriendo el buque en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde se abanderó bajo pabellón español con el nombre “Lucrecia”; mientras, a través de “enganchadores”, se fueron contratando viajeros que pagaban su pasaje ya comprometiendo su trabajo en destino, pagándolo a los 8 ó 15 días de llegados o entregando sus bienes inmuebles a los intermediarios de Morales. 

Se captaba fundamentalmente familias agricultoras a las que ofrecían la oportunidad de empezar una nueva vida en una fértil tierra. Ellos desconocían las vicisitudes políticas y bélicas del destino (Guerra contra el Imperio de Brasil por la banda oriental, configuración de la república insurgente...), con cambiantes actitudes frente a la inmigración, y cayeron deslumbrados en unas expectativas que luego se truncarían. 

Morales había consignado la partida de colonos al comerciante Juan José Udaondo, quien aterrorizado por la enfermedad mental de aquel, hizo dejación de su compromiso de atender y dar auxilios de primera necesidad y manutención a los canarios, asumiendo tales funciones el Estado. De las cuestiones de contrata y organización de la expedición daremos cuenta en las próximas Jornadas de Estudios sobre Lanzarote y Fuerteventura de 2001. Por ahora, conviene que nos acerquemos, de la mano de autores como Miguel Angel de Marco, a la situación en que llegaron los canarios a Argentina y Uruguay y cómo se adaptaron a la nueva situación. 

Llegados a Buenos Aires, a principios de julio de 1836, fueron visitados por el doctor Justo García Valdéz, presidente del Tribunal de Medicina argentino, quien en un largo informe dice: «Dos clases hay que considerar en estos colonos: los enfermos y los sanos. Los enfermos ascienden a noventa, poco más o menos. Entre éstos hay como unos cincuenta que merecen particular atención: cinco están atacados de tifus peligroso y el resto sufriendo diarreas, disenterías, hinchazón de piernas y grandes contusiones en las nalgas...» y prosigue en su informe: «Los que se llaman sanos están muy débiles, de mal color y expuestos a ser particípes de fiebre y demás dolencias que han sido endémicas durante la larga navegación, y todos los padecimientos que necesariamente ha debido producir el hambre y la imprudente acumulación de 423 individuos (se refiere al centro en que se metían las últimas expediciones) en un recinto solamente capaz de contener 200 personas»

En estos primeros momentos estuvieron recluidos en «El Noviciado», un convento que hacía de centro de retención y aislamiento, custodiados por una veintena de policías. Allí se les suministró alimento y camas; a las mujeres sanas sin hijos, se les obligó a cuidar de los vástagos cuyos padres enfermaron, y el 14 de julio se designó a algunos colonos para que atendiesen a sus compañeros; llegaban las medicinas y la situación parecía encauzarse. Algunas personalidades del país empezaron a donar efectos y dinero para el socorro de las familias canarias, formándose así una corriente de simpatía hacia los isleños de La Recoleta. 

Virreinato del Río de La Plata.
Pero el 28 de julio, de nuevo la enfermedad; esta vez cayeron el pilotín del bergantín “Lucrecia”, dos practicantes y dos soldados, además de los sacerdotes recoletos que en el recinto les daban auxilio espiritual. Entonces recomendó el Tribunal de Medicina, alejar del monasterio a los canarios sanos, distribuyéndolos en varias secciones para que trabajasen alejados de la infección del lugar, conduciendo a los demás enfermos a los hospitales. Sin embargo, las dificultades para conseguirles trabajo hicieron que el gobernador Rosas tomase la determinación el 20 de agosto, de enviar a todos los isleños sanos a la isla Martín García, situada frente a la desembocadura del río Uruguay, donde había guarnición militar y presidio; embarcaron el día 23 y, tras superar una epidemia de viruela algunas familias se acomodaron en el país, mientras los solteros pasaron a formar parte de los ejércitos enfrascados en una guerra que enfrentaba a federales y unitarios; muchos otros cruzaron el estuario del Plata para acomodarse en Montevideo (allí podemos seguir a los que ingresaron como enfermos pobres en el Hospital de la Caridad). 

Mientras el gobernador Rosas condecoraba a quienes hicieron posible la rehabilitación de los inmigrantes de La Recoleta y de la isla Martín García, imponiéndoles una medalla en la que se leía «salvó a sus semejantes con riesgo de su vida/ 1836- Canarios a punto de perecer», Antonio Morales le escribía manifestando que el traslado de los inmigrantes lo dejaría en la ruina y proponía ubicar todas las familias en la chacra Fidel Casati, al noroeste de Buenos Aires; el archivo de su demanda alejó a los Morales del tráfico de colonos, lo que no supuso, en absoluto, el cese de esta corriente migratoria. 

Juan María Pérez, empresario criollo y Ministro en la República Oriental del Uruguay tomaba el relevo constituyendo lo que Nelson Martínez Díaz denominaba «Sociedad para el transporte de Colonos», cuyas relaciones con Canarias encontraba representantes en la familia Arata, de Lanzarote y Vensano, de Santa Cruz de Tenerife; uniendo nuestro Archipiélago con Cádiz y América navegaba el bergantín “Indio Oriental”, entre otros buques.

Entre 1835 y 1842 llegaron, tan solo a Uruguay, 8.200 canarios; en 1841, 3.776 a Venezuela y en 1842, 1.568 a la misma república. La emigración canaria estuvo restringida a Puerto Rico, Cuba y Filipinas hasta 1853, por lo que todas las expediciones anteriores con destino a las repúblicas del Plata, fueron clandestinas, aunque consentidas por autoridades españolas que hicieron la vista gorda ante el flujo de emigrantes y las denuncias del trato inhumano a que eran sometidos durante los viajes.

Nuestros emigrantes cruzaron el Atlántico con destino a esta parte de América desde muy antiguo; ya estuvieron presentes en fechas próximas a las expediciones fundacionales de Montevideo a principios del siglo XVIII, aunque, de forma masiva, acompañados de mujeres e hijos y pertrechados con sus aperos de labranza, lo hicieron en la primera mitad del siglo XIX, en cuyo flujo se mantuvo creciente desde entonces. Quizás las más arriesgadas expediciones salieron hacia el Río de la Plata en la década de 1820, en momentos cercanos a la guerra de independencias de aquellas colonias, circunstancia que motivó el que muchos capitanes dejaran a sus colonos en Río de Janeiro. En tales casos el cobro del importe de los pasajes se hacía casi imposible pues los contratadores estaban en zona de litigio y muchos de los canarios que llegaban al estuario del Plata, al ser alistados en uno y otro ejército, no volvían a las estancias y vaquerías que les habían buscado los organizadores del viaje para el reintegro del importe de los billetes. Así vemos como los transportistas de colonos encargaban a los de posteriores expediciones el cobro de deudas pendientes, caso de Policarpo Medinilla en la goleta “General La Buria”, que al dejar su pasaje en Río de Janeiro, no pudo cobrar. 

Más tarde, en 1834, el gobierno de la República Oriental del Uruguay dictó normas que preveían la asignación de recursos económicos para estimular la inmigración; Jorge Tornsquist y Samuel Fisher Lafone presentaron proyectos para llevar población vasca, navarra y canaria. Juan María Pérez, después, hizo lo propio y a él y a sus delegados en los puertos uruguayos se consignaron gran parte de las expediciones de las décadas de 1830 y 1840, pues, no en vano, había presentado a aquel gobierno un proyecto de colonización a gran escala a través de la compañía antes citada, que mantenía conexiones con autoridades e instituciones isleñas y contactos locales para la recluta de colonos. 

 Algunas expediciones, sin embargo, no alcanzaron su destino, pues los capitanes, al conocer la guerra en las provincias del Plata, optaron, como vimos, por desembarcarlos en Río de Janeiro (Brasil); fue el caso de Policarpo Medinilla y Agustín González Brito. Otros colonos, con peor suerte, encallaron en Cabo Verde, caso de los bergantines de Juan Bachicha y Mariano Estinga, de 1826 y 1836, respectivamente. Este último desembarcó el pasaje en la Isla de La Sal (Cabo Verde) y allí estuvieron cuatro meses para reanudar el viaje. Más tarde fue la polacra “Leonor”, del armador Juan Bautista Vensano, la que se abrió cerca de aquel archipiélago, pereciendo la mayor parte de los pasajeros. 

 El riesgo de despoblamiento de las islas de Lanzarote y Fuerteventura estuvo presente en denuncias como la elevada al Congreso Nacional por el Administrador de Rentas Nacionales de Lanzarote, en marzo de 1838. En el diario “El Atlante”, se criticó abiertamente el papel monopolista que ejercían los representantes de Juan María Pérez, sobrecargando el bergantín “Indio Oriental” que acudía con regularidad a recoger colonos. Quienes evitaron la expatriación aprovecharon la ocasión para incrementar un patrimonio que ya se acrecentaba en los remates de los procesos desamortizadores y que configuraron una estructura de propiedad que llegó hasta nuestros días. 

Estos son algunos de los majoreros que salieron en varias de las expediciones con destino a Río de la Plata, su procedencia, el barco y el año en que viajaron:

Apellidos y nombre
Procedencia
Barco
Año
ACOSTA, JOAQUIN DE
VEGA RIO PALMAS
URUGUAY
1838
ALVAREZ, ANDRES
?
LUCRECIA
1836
ALVAREZ, JOSE
?
BELLA JULIA
1838
ANDUEZA, ANTONIO
CASILLAS DEL ÁNGEL
BELLA JULIA
1838
BARRETO, FRANCISCO
?
JOSEFINA
1825
BARRETO, SALVADOR
?
GENERAL LA BURIA
1820-25 ?
BETANCOURT, AGUSTIN (CLERIGO)
TETIR
?
1815-16
CEDRES, MARIA
TETIR
GLORIA
1833
GARCIA BATISTA, (FAMILIA)
LA OLIVA
URUGUAY
1838
GUILLEN, ANTONIO
TINDAYA
LOS TRES AMIGOS
1836
LEMES, PATRICIO
TRIQUIVIJATE
LA MAGDALENA
1838
LEON, TOMAS DE
PUERTO CABRAS
BELLA JULIA
1838
MACHIN, VICENTE
VILLAVERDE
LOS TRES AMIGOS
1836
MEDINA, RAFAEL
?
OCEANO
1827
MENA, JUAN JOSE
?
OCEANO
1827
MENDEZ, POLICARPO
VILLAVERDE
OCEANO
1827
MOYATO, DOMINGO LORENZO
TESJUATES
GLORIA
1833
OLIVA, PEDRO
?
BELLA JULIA
1838
RAMIREZ, PEDRO
CASILLAS DEL ÁNGEL
URUGUAY
1838
RAMOS, JOSE
TETIR
URUGUAY
1838
RODRIGUEZ, MARCIAL
?
GENERAL LA BURIA
1820-25 ?
RODRIGUEZ, PEDRO
VILLAVERDE
OCEANO
1827
ROMAN, MARIA, VDA DE FCO BELLO
VILLAVERDE
VELOZ MARIANA
1833
RUIZ PERDOMO, JOSE
BETANCURIA
URUGUAY
1838
RUIZ SANCHEZ, LUIS
VALLE STA INÉS
LOS TRES AMIGOS
1836
SEGREDO VIERA, BARTOLOME
CASILLAS DEL ANGEL
GLORIA
1833
TORRES, MANUEL
VALLEBRÓN
LOS TRES AMIGOS
1836
UMPIERREZ, DOMINGO
TEFIA
LOS TRES AMIGOS
1836
ZERPA GONZALEZ, ISIDRO
TETIR
GLORIA
1833
ZERPA, DIEGO JOSE
BETANCURIA
URUGUAY
1838

MÁS INFORMACIÓN: http://fuerteventuralimpia.blogspot.com 
Por 30 años, la cadena Atlantis Hotels & Resorts solicita de nuevo una concesión administrativa a la Demarcación de Costas de Canarias para la ocupación de casi 2000 metros del dominio público marítimo-terrestre. La de zona de baño contará con 2 pasarelas, y 3 sectores de hamacas. Los trabajos de ejecución de las pasarelas se iniciarán con la excavación localizada en la roca natural.

La Demarcación de Costas da marcha atrás en el proyecto que en un principio no obligaba a los promotores a realizar un estudio de impacto ambiental. El Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar, otorgó en noviembre de 2011 la concesión al hotel para ocupar unos 1.976 metros cuadrados de bienes de dominio público marítimo-terrestre con destino a áreas de baño que denunciamos en este artículo.
Es la cuarta ocasión en que el hotel de cinco estrellas de Corralejo pide una concesión a Costas:
  1. La primera iniciativa, de la empresa propietaria del Hotel Atlantis Bahía Real, consistía en una cementación de buena parte de las rasas intermareales con presencia en el lugar. Fue rechazado por no atender a un planteamiento más global de mejora de la costa y por razones ambientales.
  2. Una segunda iniciativa de la misma empresa promovía una playa frente al hotel. No prosiguió su tramitación por atender asimismo a un planteamiento local y debido a la falta de decisión de las autoridades competentes para aceptar la obra marítima que era preciso ejecutar para habilitar el perfil playero.
  3. Un tercer proyecto trató de ejecutar un paseo en el litoral de Corralejo, entre dicho pueblo marinero y el Parque Natural, e incorporaba un conjunto de 5 pasarelas con sus respectivas plataformas de acceso al mar.

Finalmente, se presenta un reformado que excluye el dragado de arena del proyecto.

En dicha superficie se ejecutarán 2 pasarelas con solárium y plataformas de acceso al baño y se dispondrán tres sectores de hamacas. En la construcción de dos pasarelas sobre el área marítima, éstas se conectan con una serie de plataformas que facilitan el acceso al mar y sirven como solárium y para la instalación de un quiosco en una de las pasarelas y en una de sus plataformas.



La primera fase de la obras consistirá en la construcción de las pasarelas y plataformas para el acceso al baño. Los trabajos de ejecución de las pasarelas se iniciarán con la excavación localizada en la roca natural para poder garantizar el apoyo mediante cimentación directa de la subestructura en el estrato resistente. Dicha excavación se realizará mediante la expansión de dióxido de carbono a altas presiones en la zona intermareal. Las pilas, ubicadas en la zona intermareal, se ejecutarán in situ, y serán de Hormigón armado.

MÁS INFORMACIÓN: http://fuerteventuralimpia.blogspot.com


entrevista destacada

Entrevista al SCI de Intersindical Canaria en Fuerteventura.

Javier Fernández Quesada

Javier Fernández Quesada. Asesinado por la Guardia Civil española en La Laguna (1977).