Una moción que pretende cambiar todo, y no cambia nada.

Fuerteventura Limpia : miércoles, 9 de julio de 2008 18 opiniones
Fotografía: La Provincia

En los momentos posteriores a la moción de La Oliva se estableció que ésta gira entorno a tres argumentos o excusas.

Los nacionalistas apuntan que el pacto tiene causas lejanas al municipio, y que Domingo Fuentes y Blas Acosta han utilizado al Ayuntamiento de La Oliva para llegar al Cabildo. También acusan a Juan Fernando López Aguilar de contradecirse, ya que por una parte acusó a Domingo González de ser la “quintaesencia de la corrupción”, y por otra permite el pacto para, a juicio de los nacionalistas, desestabilizar al Gobierno Regional.

Los populares por su parte, argumentan que están en su derecho de pactar con quien sea, y que Coalición Canaria no debería sorprenderse del pacto entre PP y PSOE, puesto que éste tiene la misma validez que el actual pacto regional entre nacionalistas y populares.

Los socialistas alegan que el pacto finalmente llevará la gobernabilidad y estabilidad al municipio, y que éste tendrá como objetivo el impulso al Gobierno sin olvidar, dicen, el pasado y los miedos al mismo. Hacen especial hincapié en la “seguridad jurídica” que implica aprobar el PGOU.

Vemos por tanto, cómo en los argumentos de los tres partidos tienen especial relevancia el pasado, estrategias exteriores que dicen mucho del nivel democrático en que se encuentra la democracia representativa, y sobre todo, la figura de Domingo González Arroyo de cara a argüir ante el pueblo e intentar inspirar confianza y limpieza ética. Y ahí es donde nos queremos parar nosotros.

«Lo que ahora tendremos que demostrar es que Domingo debe cambiar esa imagen que se tiene de él (...)».
Pero qué mejor forma que acudir a la entrevista a la nueva alcaldesa socialista Rosa Fernández, concedida a La Provincia, en la que nos deleita con unas perlas politológicas que demuestran que los tres anteriores son unos vendedores de humo, y así dilucidar algo entre tanta humacera. De la entrevista destaca la pregunta que la periodista formula sobre el motivo por el cual gobierna “una mujer progresista” (sic) con González Arroyo, a lo que responde la entrevistada: “Los programas políticos no difieren mucho de un partido a otro.” Aquí está la clave en La Oliva. Pero acto seguido nos intenta disfrazar al lobo de corderito, para perpetuar un poco más el circo consistorial: “Lo que ahora tendremos que demostrar es que Domingo debe cambiar esa imagen que se tiene de él”

Pues nada, qué mejor manera que un kilillo para ir tirando.

18 comentarios ¡Publica el tuyo! : for Una moción que pretende cambiar todo, y no cambia nada.

  1. -Lo de CC es de patio de colegio, haber si ahora se va a destapar toda la suciedad que han creado en este ayuntamiento y están nerviosos!!!!
    Haber si demuestran eso que critican y siguen mirando por el bien del pueblo (haber si el cabildo sigue viendose por aqui arriba, lo dudo, por que? porque son los sectarios por autonomacia).

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  2. los de cc le echan la culpa a todos menos a ellos mismos eso si es coña las ardillas deben de pedirles explicaciones a la marioneta y a la marquesa y que asuman su parte de culpabilidad, eso claro...a no ser que se estudie bien la jugada de la marioneta claro "se cargó a herrerita, marcialito el monaguillo tiene pendiente varios temas con las construcciones en suelo rústico y lo del cc las rotondas y encima deja con las tangas al aire a la marquesita y sin cargo" vaya jugadita pues a ver si no va a ser tan marioneta y se va hacer el hombre fuerte en toda canaria, viendo los resultados electorales. La marquesita tuvo la oportunidad de limpiar toda canarias de corruptos si hubiera denunciado todo lo que sabía del marqués pero claro como también estaban todos los altos cargos de cc y del pp metidos en el saco....pués no se atrevió a si que ahora esta en la calle y se ha convertido en un fracaso total y ha decepcionado a todos sus votantes. Ala a llorar a la marea
    er

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  3. por que llaman ardillas a los de cc?

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  4. muy ilustrativa la foto http://comunidad.laprovincia.es/servicios/galeriasMultimedia/media/2504/imagenes/1215683616878_oliva_9.jpg

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  5. animo Claudina lucha en la oposición los votantes que nos unimos para acabar con el impresentable de Domingo seguiremos luchando, los socialistas con Rosa Fernandez al frente tienen los dias contados

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  6. Sin palabras todo esto es patético no hay palabras para definir la desilusión que tengo como votante.

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  7. Si, hay mucha disolucion como MAMANTE

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  8. "No hay mucha diferencia entre los programas de PP y PSOE"... Algo sospechaba, Rosa Fernández, pero nunca me lo habían dicho tan claro. Otro votante para la abstención!! Saludos y ánimo

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  9. LA ALCALDIA PERDIDA

    Cinco años después, Domingo González Arroyo volvió a entrar en su viejo y enorme despacho en el ala norte del Ayuntamiento de La Oliva. Contempló los mismos cuadros que él dejó, colgados en los mismos lugares, la misma mesa de reuniones, el mismo tresillo de textura aterciopelada, la misma mesa enorme de trabajo, el mismo sillón... FRANCISCO POMARES - SANTA CRUZ DE TENERIFE.

    Se sentó en ese sillón durante un par de minutos y respiró hondo, con la sensación de haber recuperado algo que es suyo por derecho, que siempre le perteneció. Luego se levantó y fue a comprobar que la orden por la que se nombra a su compañera Mariola Martínez como jefa de compras de la corporación, estaba ya firmada. Porque hay que recuperar el tiempo fuera de la alcaldía perdida…

    El viaje para reconquistar la alcaldía había empezado incluso antes de perderla, poco antes de las elecciones de 2003, cuando Miguel Martín Cruz, del Instituto Perfiles, una empresa demoscópica madrileña, le explicó a Domingo González algo que él ya sabía: que tras ser alcalde desde 1979, iba a peder la mayoría en La Oliva y también la alcaldía, quizá por un solo concejal de diferencia. Por si las moscas, para evitar tal fatalidad, Miguel Martín le recomendó una alianza alternativa, cerrada antes de las elecciones, que garantizará su continuidad al frente de los destinos del pueblo.

    La historia de las gestiones, movimientos y trapisondas de González Arroyo para volver a la alcaldía que Miguel Martín le anunció que iba a perder, comienza en el salón de su propia casa, una mansión señorial, situada en la salida de la Oliva a Villaverde, en el camino de Los Cabrera, que el Marqués ha restaurado a lo largo de los años primorosamente, y en la que vive con Mariola, madre de seis de sus doce hijos legalmente reconocidos. En la mansión del Marqués se han cerrado los acuerdos políticos, económicos y urbanísticos más importantes de la Isla en los últimos veinte años.

    Aquella noche, apenas un mes antes de las elecciones locales de 2003, Domingo González había invitado a su residencia al mandamás del PSOE majorero, su tocayo Domingo Fuentes Curbelo, y al alcalde de Antigua, un político local muy próximo al Marqués y que disponía de su propio partido, -Alternativa por Antigua-, algo que iba a ser fundamental para poder cumplir el acuerdo que había de producirse esa noche.

    El Marqués y Domingo Fuentes hablaron de la necesidad de dejar fuera de las instituciones de la Isla a Asamblea Majorera (AM), el partido que condiciona el paisaje político de la isla de Fuerteventura desde que se creó ya a finales de la década de los setenta, como una plataforma asamblearia de izquierdistas 'cordialmente' apartados del Partido Comunista de José Carlos Mauricio, más sectores socialistas autogestionarios, nacionalistas, grupos cristianos y algunas personalidades locales.

    Desde el primer Pacto de Progreso de 1983, en el que Saavedra dio carta de naturaleza a la presencia de Asamblea Majorera en las instituciones regionales, el partido ha cambiado muchísimo -como todo en Canarias-, renegando de su inicial ideología para integrarse en Coalición Canaria como uno de los partidos que fundaron la alianza en 1993.

    Desde entonces Asamblea es sin duda el grupo político y social más importante e influyente de Fuerteventura, el que maneja el verdadero poder en la Isla, y ese poder era el que los dos Domingos -González Arroyo y Fuentes Curbelo- planeaban arrebatarle a AM en las elecciones de 2003, con un acuerdo preelectoral entre el PP y el PSOE que el Marqués cerró -como siempre- sin contar con nadie en su partido, y en la certeza de que -ocurriera lo que ocurriera- al menos le serviría para mantener la alcaldía de La Oliva, su pueblo y feudo.

    En el encuentro en casa del Marqués, se acordó que él apoyaría secretamente la candidatura de Domingo Fuentes a la presidencia del Cabildo, aportándole incluso algunos centenares de votos, y a cambio Domingo Fuentes se comprometía a apoyar al Marqués si le faltaba algún concejal para conseguir la alcaldía de La Oliva.

    El Marqués cumplió a rajatabla su parte del acuerdo: el viernes 23 de mayo, dos días antes de las elecciones, la gente de Cazorla repartió en Antigua un extraño cóctel de papeletas: las del PP, encabezadas por el Marqués, para el Parlamento canario, las del PSOE, con Domingo Fuentes en cabeza de lista, para el Cabildo, y las de la propia candidatura de José Juan Cazorla al Ayuntamiento. En La Oliva, el Marqués hizo exactamente lo mismo: repartió las papeletas del PSOE para el Cabildo, en la certeza de que a cambio Domingo Fuentes obligaría a los concejales socialistas a apoyarle en La Oliva. Por supuesto, nadie del PP conocía ni había aprobado esta operación que, según cálculos de aquella noche, supuso para el PSOE unos 800 votos más en la candidatura al Cabildo que en la suma de los votos en todas las corporaciones locales de la Isla.

    Sin embargo, la misma noche del recuento, el Marqués se sintió engañado y herido, quizá por primera vez en su vida: a las nueve de la noche se organizó una gran fiesta en Corralejo, en la que la concejala cabeza de lista del PSOE, Olivia Estévez, y la candidata de Asamblea Majorera-CC, Claudina Morales, celebraban sumar los concejales suficientes para echar al Marqués de la alcaldía que había ocupado ininterrumpidamente durante toda la etapa democrática.

    Desesperado ante las noticias, el Marqués estuvo llamando por teléfono a Domingo Fuentes hasta las cuatro de la mañana. Pero Fuentes no descolgó: estaba reunido con Mario Cabrera cerrando el pacto en el Cabildo que le convertiría en vicepresidente. Cuentan que dijo aquello de "Roma no paga traidores". Puede que sea cierto, Domingo Fuentes tiene una cuidada vena literaria y además sabe latín.

    El acuerdo entre AM-CC y el PSOE -una reedición insular del Pacto de Progreso- dejó al PP fuera de todas las corporaciones locales de la Isla, habiendo logrado el PP los mejores resultados de su historia. Sólo Cazorla, el amigo del Marqués, logró mayoría absoluta en Antigua para él y su partidete, Alternativa por Antigua. Mario Cabrera ganó la presidencia del Cabildo, Manuel Travieso la alcaldía de Puerto y Claudina Morales, con ocho concejales, pactó con Rosa Hernández la de La Oliva.

    Desde ese momento, el Marqués no paró de intentar recuperar La Oliva con todo tipo de mecanismos. El primero, el del descrédito: acuso públicamente en su emisora a Domingo Fuentes de haber incumplido un pacto por el que -según dijo el Marqués- cobró cinco millones de pesetas, que el propio Marqués le entregó. Cuando algunos le explicaron al Marqués que al desvelar tal operación se estaba autoinculpando de la comisión de un delito por el que además ya había sido acusado en otras ocasiones, explicó muy rotundamente que "el dinero es mío y con él hago lo que quiero".

    Para recuperar la alcaldía de La Oliva el Marqués intentó aprovechar un grave conflicto surgido casi inmediatamente entre Claudina y uno de sus concejales, el médico y ecologista José Luis López, un grancanario cercano a Román Rodríguez. López se había opuesto a un polémico proyecto de remodelación planteado por los hoteles Olivia Beach y Tres Islas, y que afectaba al deslinde marítimo terrestre. En el pleito inicial había ganado Costas, y el Olivia Beach, tras negarse José Luis López a dar la licencia y no pudiendo llevar a cabo las obras de reforma previstas, mandó a casa a los ochocientos empleados del hotel.

    Ante ese panorama, la alcaldesa acabó optando por cesar a su concejal ecologista, y concedió la licencia a cambio de que el hotel reincorporara a la plantilla al concluir las obras, como finalmente ocurrió. Pero en los seis meses que duró la crisis, Claudina Morales perdió la mayoría, y el Marqués lo intentó absolutamente todo para volver a controlar el municipio, incluso mantenerla como alcaldesa, a cambio de volver al consistorio.

    Como tenía dificultades para negociar directamente con ella, después de las tradicionales 'lindezas' que le había dedicado cuando se convirtió en alcaldesa, el Marqués utilizó como embajador de sus ofertas al periodista Santiago Travieso, propietario de Radio Sintonía, con el que acababa de recuperar las relaciones, tras más de diez años en los que Travieso popularizó desde su emisora una de las fórmulas de comenzar los programas más divertidas y ocurrentes que se recuerden en la Isla: "Buenos días a todos, menos a uno", solía decir al iniciar su programa -el más seguido de Fuerteventura- en referencia al propio González Arroyo. Pero si algo es verdad en Fuerteventura es que no hay ni amistades ni enemistades que duren para siempre….

    A pesar de no lograr un acuerdo con Claudina, el Marqués no dejó de trabajar para recuperar el poder perdido en la Isla: el 22 de noviembre de 2003, el PP celebró una convención insular en la que logró la integración de tres pequeños partidos en su organización majorera. El APA de su amigo Cazorla, la Unión del Pueblo Majorero de Carlos Figueroa (un ex socialista que llegó a ser presidente del Consejo de la Juventud de Canarias) y los Independientes de Betancuria, de Ignacio Gordillo, acabaron sumando sus votos a los del Marqués. También cerró acuerdos con Fonfín Chacón, de Independientes de Fuerteventura, al que ofreció la candidatura conjunta al Senado en 2004, en régimen de time-sharing.

    En esas elecciones, el PP de Fuerteventura logró incluso mejorar sus resultados locales de un año atrás. Consiguió 12.000 votos al Congreso -una de las hijas del Marqués, Pilar, fruto de su matrimonio con Rafaela Segura, aún vigente, consiguió un acta-, ocupando definitivamente el puesto de Águeda Montelongo, que por entonces era consejera de Asuntos Sociales. Águeda respondía ya más a la disciplina de Soria y estaba empezando por ello a perder la confianza del Marqués. En el Senado, logró colocar a Ana Padilla, en time-sharing con Almudena Montserrat, la pupila de Fonfín Chacón, y al que éste llama cariñosamente la pelona. También los resultados fueron espléndidos: 11.500 votos.

    Durante toda esa etapa, el Marqués volvió a crear problemas a Coalición: intentó una moción en Puerto, para hacer alcaldesa a la socialista María Jesús de la Cruz, que tenía tres concejales, dándole el apoyo de los seis del PP y los dos de IF, controlados por él. Los interlocutores socialistas en las negociaciones con el Marqués fueron Eustaquio Santana, el concejal Rafael Nogales y la archienemiga de Arroyo, Olivia Estévez.

    Pero Olivia, a pesar de participar en las conversaciones, no estaba por la labor en absoluto. Es una de las mujeres que más se han enfrentado al Marqués en los últimos veinte años, y ha sufrido ataques durísimos por ello.

    Con la censura prácticamente preparada, Olivia detectó una operación de Domingo Fuentes, secretario general del PSOE, para apartarla de la presidencia del partido, y que debía materializarse en el Congreso que va a celebrarse en esos días. La intención era colocar en su lugar a Rafael Perdomo. A Blas Acosta, concejal de Urbanismo de Pájara y personaje emergente en el PSOE -llegará a hacerse amigo del Marqués y será clave en el desarrollo de los acontecimientos futuros-, Fuentes Curbelo lo quiere en la vicesecretaría general del partido.

    Controlando así la dirección del PSOE majorero, Domingo Fuentes aspiraba a hacer prosperar el acuerdo de Puerto del Rosario. Pero Olivia abortó la operación en un Comité Ejecutivo Regional, presidido por Juan Carlos Alemán, que se celebró apenas unas horas antes del Congreso insular. Ella tenía una clave que Domingo Fuentes no conocía: el PSOE había recibido de Adán Martín la oferta de cerrar un pacto global en Canarias con los nacionalistas. Conociendo esa información, que le facilitó un eufórico Juan Carlos Alemán, a Olivia Estévez no le resultó difícil parar la censura de Puerto moviéndose en la regional del PSOE. De propina, logró debilitar a Fuentes Curbelo y mantenerse en la Presidencia. Cuando el Marqués supo que había vuelto a fracasar, montó en cólera. Pero el enfado le duró poco: sus días de gloria estaban a punto de llegar.

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  10. laprovincia.es » Canarias
    LA OLIVA, HISTORIA DE UNA CENSURA (2)
    El pacto de ´la avioneta´

    Tras ganar las Elecciones Generales, cuyos excelentes resultados en la Maxorata fueron muy celebrados por la dirección regional del PP, las tensiones entre Coalición Canaria y los populares se agravaron en toda Canarias, hasta concluir con la ruptura del pacto y la expulsión del Gobierno de Adán Martín de los tres consejeros del PP, ocurrida el 14 de mayo. FRANCISCO POMARES - SANTA CRUZ DE TENERIFE. Los ceses del hermano de José Manuel Soria -Luis-, de María Australia Navarro y de Águeda Montelongo, supusieron un tormentoso trauma en el PP, y desataron una oleada de simpatías en todo hacia el Marqués por su 'clarividente' resistencia frente a los 'traidores' de Coalición Canaria.
    En el comité regional que se produjo el lunes 16, apenas dos días después de los ceses, el Marqués fue muy escuchado cuando propuso ir a una ruptura global con Coalición en toda Canarias. Una de las voces más críticas a esa postura fue la de Cristina Tavío, presidenta del PP tinerfeño, empeñada en salvar el acuerdo en Tenerife, que entendía como un pacto estratégico de futuro: "La Laguna, ni me la toquen", dijo.
    Al final, de aquel triste y tenso comité regional sí salió una propuesta: la de expulsar a Coalición del Cabildo de Lanzarote, que presidía el popular Francisco Cabrera, merced a un acuerdo con el PIL y Coalición. Fue el presidente del PP conejero, Alejandro Díaz, gran amigo del Marqués, quien propuso "devolvérsela a los nacionalistas" y pactar con el PSOE para dejar fuera a Coalición y al PIL.

    Domingo González Arroyo propuso por su parte cerrar acuerdos con el PSOE en La Oliva y Puerto del Rosario, para descabalgar a Coalición de ambos municipios. Los más enfadados con Adán Martín -entre ellos Larry Álvarez, que tuvo un fatal protagonismo en esta historia- empujaron en dirección a una "venganza global" contra los nacionalistas, que al final pasaría factura al propio PP: nadie en el partido conservador llegó a comprender que Adán Martín había iniciado una aproximación de calado al PSOE y que en el PSOE habían aceptado ese acercamiento, como única posibilidad de escapar a diez años de absoluto ostracismo político en las Islas.

    Así, cuando el presidente del Cabildo de Lanzarote cesó a los consejeros de Coalición y del PIL para incorporar al PSOE al Gobierno, el PSOE volvió a jugársela a los populares: en sólo unas horas cerraron los socialistas un nuevo pacto con los cesados del PIL y Coalición y se metió una moción de censura contra Francisco Cabrera, que llevó a la presidencia al socialista Manuel Fajardo…

    La rabia en el PP, la sensación de haber sido estafados, la enemistad creciente hacia Coalición, colocaron al Marqués en el mejor momento de su historia política. Diputado en el Parlamento canario, pero absolutamente al margen del trabajo en la Cámara, el Marqués jamás ha presentado una pregunta, una iniciativa o un proyecto. Desde su catastrófico debut en diciembre de 1982, en la constitución del Parlamento provisional, cuando fue incapaz de leer en público un texto en la tribuna de oradores, nunca ha intervenido en un debate, excepto para increpar a algún orador desde el escaño.
    Pero es un excelente muñidor, se pasa el tiempo hablando con políticos y periodistas, y es hombre de verbo fácil y lengua suelta. Desde la salida del PP del Gobierno de Adán, a quien el Marqué dedica los calificativos más sangrantes en esos días, Domingo González se convierte en portavoz de la teoría -no oficial en el PP, pero siempre acariciada- del gran acuerdo regional entre el PP y el PSOE para echar a Coalición de todas las instituciones de Canarias.

    Ese es el sueño del Marqués, su objetivo vital, según confiesa. Y con ese objetivo, vuelve a intentar mejorar sus relaciones con el PSOE. Y es curiosa esa extraña obsesión por acercarse una y otra vez al partido que más veces le ha engañado a lo largo de toda su vida política.

    Quienes le conocen dicen que el Marqués se siente más cómodo con la gente del PSOE que con la de Coalición desde que Lorenzo Olarte -a quien detesta- le arrebató la Presidencia del Gobierno a Fernando Fernández en 1987, cuando los tres -el Marqués, Olarte y Fernández- militaban juntos en el CDS. Otros cuentan -con obvia sorna- que el Marqués tiene días en que se siente socialista y recuerda que su padre era republicano.

    Sea por lo que sea, la trayectoria del Marqués siempre ha sido la de intentar pactar con el PSOE y dejar a los nacionalistas fuera del reparto de Fuerteventura.

    Y eso es lo que desea seguir haciendo. Pero ha detectado que la balanza de poder interno entre los socialistas majoreros está cambiando: Domingo Fuentes Curbelo pierde peso entre los suyos, y lo gana Blas Acosta, concejal de Urbanismo en el municipio sureño de Pájara, que es quien resuelve problemas a los empresarios, y quien maneja más recursos en el partido, en una isla en la que el PSOE retrocede elección tras elección.

    Cree posible llegar a un acuerdo con Acosta para repartirse el territorio. Y se suceden las reuniones con él. La primera de todas la organiza Carlos Figueroa, el ex dirigente de Juventudes Socialistas que ahora se ocupa de los asuntos orgánicos del PP en la Isla. Carlos los reunirá una tarde en el bar de Valles de Ortega, en Antigua, municipio donde -a pesar de ser concejal en Pájara- vive Acosta, porque su mujer es de allí.

    En el encuentro se habla sobre todo del Plan Turístico, el famoso Pepotif que Mario Cabrera quiere aprobar cuanto antes, y que cuenta con el rechazo activo de algunos de los principales promotores y constructores de la Isla. El plan cambiará el mapa de la Isla, y los Cebría, los Mederos, los Hormiga e incluso el Grupo Lopesan, al que Blas Acosta dice representar informalmente, no parecen muy contentos con su tramitación.

    El Marqués, además de coincidir con Blas Acosta en su rechazo al Plan Turístico de Cabrera, tiene una estrategia de reparto y propone a Acosta dividirse la Isla: que el socialista se quede con el Sur, y que a él le dejen mangonear el Norte. Sorprendentemente, el Marqués y Acosta sintonizan muy bien. Son de generaciones distintas, pero hablan un lenguaje común: licencias y ladrillos no les son ajenos. El Marqués le ofrece a Blas Acosta el mismo apoyo que dio a Domingo Fuentes Curbelo, y le anima a ganar el poder en el PSOE.

    Aquel día se despidieron muy afectuosamente, y las reuniones siguieron. Incluso se cuenta que Domingo accedió a dejarse llevar por Blas Acosta en una avioneta de recreo -Acosta es piloto de aeroclub y muy aficionado a volar- con la que ambos sobrevolaron Fuerteventura, repartiéndose el territorio, el Norte para uno, el Sur para el otro, y en medio, la Nada para Asamblea Majorera.

    Puede que sólo sea una de esas leyendas políticas que alimentan la rumorología isleña, pero el supuesto viaje de los dos políticos sobrevolando la Isla sirvió para bautizar un acuerdo real entre Blas Acosta y el Marqués, cuyo objetivo primordial -más allá de la megalomanía del pretendido reparto de la Isla- era evitar la aprobación del Petotif, el Plan Turístico de Mario Cabrera. Un pacto "sellado a través de la mano", como le gusta decir al Marqués, y que todo el mundo conoce desde entonces en la Isla como 'el pacto de la avioneta'.

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  11. laprovincia.es » Canarias La batalla de las listas

    González Arroyo entrega el bastón de mando a Claudina Morales en junio de 2007. LA PROVINCIA/DLP
    Fracasada la aproximación al PSOE por el lado de Domingo Fuentes, el Marqués sucumbe a la tentación de desacreditar al secretario general del PSOE ante su partido y sus socios de Asamblea y decide contarlo todo: el 23 de marzo de 2006 envía un escrito al registro del Cabildo, dirigido a Fuentes Curbelo, escrito que será inmediatamente dado a la publicidad por el 'Marqués'. FRANCISCO POMARES - SANTA CRUZ DE TENERIFE. En el documento, Domingo González Arroyo explica en detalle las negociaciones con su tocayo: "antes de las elecciones del año 2003, en reuniones mantenidas en mi domicilio, usted me propuso llegar a un pacto en el Cabildo al objeto de descabalgar del poder a CC-AM, manifestando repetidas veces que entendía usted que conseguir que no gobernaran los nacionalistas era prioritario para el buen gobierno de la isla".

    Pero el objetivo de Domingo González con esta carta no es revelar aquellas negociaciones, ya conocidas, sino otras -más próximas y cercanas- que ya han sido bloqueadas por la ejecutiva regional del PSOE, satisfecha de la marcha del pacto de progreso con Asamblea Majorera.

    "Sabe usted" -escribe González Arroyo- "que, en contra de lo que manifestaba en público, se nos ha hecho llegar, a través de conversaciones, que usted, en su calidad de secretario general de su partido y vicepresidente del Cabildo de Fuerteventura, ha mantenido conmigo mismo y con el secretario general del PP y portavoz suplente de mi grupo en el mismo Cabildo, don Claudio Gutiérrez Vera, en las que nos ha ofrecido de forma reiterada un pacto para que, tras la correspondiente moción de censura, gobernaran en el Cabildo el PSC-PSOE y el PP, pero con la condición de que no se encontrara mi persona entre los consejeros del PP".

    González Arroyo explica que "ahora la decisión es suya, si usted quiere puede pactar en las condiciones que usted solicitaba, es decir, sin que yo figure en ninguno de los dos grupos de gobierno que se conformarían de llevarse a cabo ese pacto que usted ha perseguido a partir del primer año de legislatura".

    En realidad, el Marqués sabe que ya no hay nada que hacer por esta vía, y su escrito responde a uno de sus calculados calentones: el verdadero objetivo es desacreditar ante Asamblea Majorera a Domingo Fuentes, cada día más debilitado en el PSOE majorero, entre la presión de los grupos que se han ido formando con los años: el que representa Olivia Estévez, enemiga acérrima del Marqués, partidaria a muerte de sostener el acuerdo con Asamblea en La Oliva y el resto de Fuerteventura, y el empresario emergente Blas Acosta, un pragmático más preocupado por parar el plan turístico que por los pasados pecados del Marqués. Mediando continuamente entre ambos grupos, y obligado por su integración en el Cabildo a lidiar también con Mario Cabrera, Domingo Fuentes a veces no recuerda en qué cesta puso los huevos?

    El Marqués se encarga de recordárselo: apartado de la alcaldía desde hace ya tres años, tiene más tiempo que nunca para dedicarse a la conspiración y preparar operaciones y censuras. Ante la prensa, en el off the record, y tras la expulsión del PP del Gobierno regional, defenderá siempre la urgencia de un pacto entre socialistas y populares "para dar un escarmiento a esta gentuza nacionalista". A veces, en los pasillos, o en los bares cercanos al Parlamento, cuenta que su padre fue republicano, y "aunque yo debo ser monárquico, porque para algo soy Marqués", el cuerpo le pide "ver a un socialista en la Presidencia del Gobierno de Canarias".

    También cuenta la misma milonga a los diputados: en esa etapa manda continuos recados a Román Rodríguez a través de su amigo el diputado Pedro Quevedo, y de Juan Carlos Becerra, con el que tiene evidente sintonía. Se reúne con los dos Ignacios, padre e hijo, que intentan sin éxito subirle al carro del Centro Canario. Y recibe recados de Dimas Martín desde Tahíche. Todas esas conversaciones se las traslada al socialista Blas Acosta, que cada vez le presta más atención.

    Pero no todo va a ser política: también está el negocio. Y el negocio, desde que dejó la alcaldía va bastante mal: sus sociedades principales Pila, SA, residenciada en Madrid, y Conlaofu, SA, que explota las gasolineras, han dejado de venderle combustible y pintura al Ayuntamiento desde que Claudina Morales es alcaldesa. La sociedad Prelao SA, dedicada a la explotación agrícola, tampoco va demasiado bien. El Marqués mantiene un abultado patrimonio, es propietario en Fuerteventura de más de un millón de metros en fincas rústicas y media docena de solares urbanos, que suman algo más de diez mil metros cuadrados. Tiene cinco viviendas en la isla y en Madrid, una cantera de picón y un parque móvil con seis Mercedes y dos Range Rover, los únicos coches que soporta.

    Y es dueño de una cadena radiofónica, Radiodifusión Fuerteventura S.A. y otra de televisión, Teledifusión Fuerteventura SA, participadas por sus otras sociedades, y que siempre han recibido muchísima publicidad municipal. Ahora, esas entradas se han reducido a cero, y el Marqués se interesa en la intermediación: está muy preocupado por las licencias de dos casinos de juego, uno en Corralejo y otro en Maspalomas, y acude a Soria con la petición. Pero su jefe le para en seco. Cuentan en Fuerteventura que el verdadero conflicto con Soria empezó a cuenta de los casinos. Si no fue así, al menos ocurrió al mismo tiempo?

    Y fue en un almuerzo con Soria, cuando empezaba el tiempo de descuento para las elecciones, cuando se produjo el encontronazo sin retorno: una verdadera bronca, en la que amenazó a su jefe con darle a López Aguilar -ya era el candidato oficioso del PSOE- el voto de los tres diputados majoreros. Fue una baladronada, en ese momento, pero Soria se lo tomó muy en serio.

    Llevaba meses escuchando las advertencias de Águeda Montelongo sobre las intenciones del Marqués
    Por si las moscas, en el proceso de elaboración de las listas, Soria acabará por imponer una candidatura al Parlamento distinta a la propuesta por el Marqués, que encabezaba él mismo, y en la que contaba con Concha López -una afiliada pota, en lenguaje majorero, de las que nadan entre dos aguas-, y Francisco Artiles, hombre suyo y presidente del Comité Local de Tuineje. Soria forzó las cosas e impuso a Águeda como cabeza de lista, seguida de Juan Santana, un militar acostumbrado a recibir órdenes. Soria ofreció el tercer puesto al Marqués, que se negó en redondo a aceptarlo.

    Al final, Águeda propuso colocar a Sandra González, que entró en las listas pero no llegaría a ser elegida. Soria ganó la pelea, pero tuvo que aceptar que el Marqués se saliera con la suya en la candidatura de La Oliva y en la del Cabildo, en la que -por uno de esas extrañas carambolas de la política- también entró como número cinco Águeda Montelongo, una inesperada situación que sería determinante para los acontecimientos posteriores.

    La decisión de impedir al Marqués hacer la lista al Parlamento supuso la mayor bronca política que jamás se ha producido en toda Canarias en la elaboración de una candidatura: Domingo González presionó a Génova para que interviniera en su defensa, y desde Génova acudieron a Las Palmas Pío García Escudero y Sebastián González, para intentar un acuerdo. Reunidos a cara de perro con José Manuel Soria en el hotel Santa Catalina, no hubo nada que hacer. Soria se mostró inflexible. El Marqués amenazó con declararse en rebeldía, amagó en los medios con romper el partido, y montó una brutal campaña de descrédito contra Águeda Montelongo, contra la que -durante meses- vertió pública y privadamente todo tipo de groserías, infundios y falsedades. Pero la suerte ya estaba echada: el Marqués había perdido esa partida. Esperaba, aun así, ganar la siguiente y consumar una venganza apoteósica contra Soria y "la niña de Soria". Porque Blas Acosta le había explicado que López Aguilar tenía un plan y contaba con él?

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  12. DE FRANCISCO POMARES-SANTA CRUZ DE TENERIFE


    Casi un año antes de las elecciones, las encuestas que se manejaban en Ferraz atribuían al PSOE un aumento espectacular en las islas, que podría llegar hasta los 23 ó 24 diputados. Se decidió entonces hacer tabla rasa con el pasado y presentar una cara nueva, a un hombre del nuevo equipo, con un nuevo mensaje, como candidato a la presidencia del Gobierno de Canarias. FRANCISCO POMARES - SANTA CRUZ DE TENERIFE. Como hace siempre, prácticamente sin consultar con el partido en las islas, Zapatero decidió proponer a su amigo Juan Fernando López Aguilar como candidato.

    López Aguilar no estuvo al principio de acuerdo con esa decisión. Era uno de los ministros mejor valorados del Gobierno, y volver a hacer política en Canarias no le interesaba demasiado. Durante meses forcejeó para evitar su nombramiento, y después, cuando comprendió que la decisión de Zapatero era firme, intentó retrasar su incorporación a la campaña. Cuando asumió la candidatura, hacía meses que venía recibiendo furibundas acusaciones de instrumentalizar a los jueces y a la policía contra Coalición Canaria desde el Ministerio de Justicia.

    En realidad, el anuncio de su candidatura había coincidido con la etapa de eclosión pública de los escándalos que sacudieron al PP en Gran Canaria y a Coalición en Tenerife. El caso Eólico, Telde, el caso Góndola, Las Teresitas, Arona o el caso Fórum habían logrado envenenar la situación política en Canarias. Los escándalos tinerfeños, investigados directamente por la fiscalía, algunos a propuesta del PSOE, habían deteriorado la entente entre los socialistas y Coalición largamente trabajada por Juan Carlos Alemán y Adán Martín, y que debería haber puesto fin a diez años de ostracismo político del socialismo en Canarias.

    López Aguilar interpretó correctamente el rechazo de los electores socialistas a la política contemporizadora de Juan Carlos Alemán, apretó en la denuncia de los desmanes acumulados en años de Gobierno ininterrumpido y con un lenguaje agresivo y potente, logró colocar su candidatura en una posición cercana a la mayoría social. Pero ganar en Canarias con mayoría absoluta es imposible: no lo permiten las normas electorales, aprobadas por la UCD canaria en 1982 con el objetivo de perpetuar gobiernos conservadores, y esa situación se agravó además con las reformas que incorporaron topes electorales leoninos.

    López Aguilar supo siempre que rozaría la mayoría sin alcanzarla. Llegó a creer que tendría 28 ó 29 diputados, y que con dos o tres escindidos de otros partidos podría gobernar. Su plan B para el día después de las elecciones era contar con distintas opciones: la preferida, sin duda, un acuerdo con Nueva Canarias, de Román Rodríguez.

    Pero era difícil que Nueva Canarias superara los topes. Podía lograrlo el PIL de Dimas Martín, a quien López Aguilar trató con singular miramiento, y al que desde el PSOE -con quien hoy gobierna el PIL en Lanzarote- se prometió resolverle sus problemas con la justicia y concederle el indulto. Ésa es otra historia que algún día habrá que contar?

    La que toca hoy es cómo López Aguilar fue convencido por Blas Acosta de que contaría con tres diputados del Marqués para llegar a la Presidencia, cómo Soria lo impidió nombrando él a los candidatos al Parlamento por el PP de Fuerteventura, y cómo Blas Acosta hizo creer a López Aguilar, incluso entonces, que un acuerdo en el Cabildo entre el PSOE y el Marqués dinamitaría cualquier posibilidad de pacto de centroderecha en Canarias. Y no iba muy desencaminado.

    Acosta, el socio socialista del Marqués en el pacto de la avioneta, había ganado su propia pelea por las listas. En el último minuto, contra el criterio de la organización socialista majorera, Juan Fernando López Aguilar desplazó a Domingo Fuentes -vicepresidente de la corporación y artífice del pacto de progreso en Fuerteventura- de la lista del Cabildo a la del Parlamento y colocó a Blas Acosta en la mejor posición para negociar un nuevo acuerdo en el Cabildo.

    Domingo Fuentes, sacudido por una decisión que consideraba injusta y arbitraria, dio incluso una rueda de prensa criticando -pero acatando- la decisión de López Aguilar. Disciplinado, como siempre, ya intuía que colocar a Blas Acosta en su puesto era la pieza clave del plan B elaborado en el despacho del ministro de Justicia, en la calle San Bernardo de Madrid.

    Las elecciones de 2007 fueron en Fuerteventura las más a cara de perro de la historia. Pero no sólo por lo que se jugaba en ellas, sino por el nivel de conflicto y tensión en el PSOE, más disimulado, y en el PP, donde se vivieron situaciones verdaderamente absurdas: Domingo González Arroyo, presidente conservador en la isla, no sólo no participó en ninguno de los mítines y actos de su partido al Parlamento, sino que incluso organizó toda una sistemática para que la candidatura encabezada por Águeda Montelongo se estrellara en las urnas.

    Por desgracia para el Marqués, esta vez no pudo contar con José Juan Cazorla Hernández, ex alcalde de Antigua y experto en pucherazos: antes de las elecciones había sido condenado por cohecho y se retiró de la vida política. Ahora anda construyendo en Cabo Verde.

    El Marqués tuvo que contar con su propia estructura. Su hijo Vicente fue el responsable del voto por correo: dijo haber logrado cambiar hasta 500 votos, pero a todo el mundo -incluso a su padre- le pareció un poco excesivo el dato. Lo cierto es que el PP -aún bajo la presidencia del Marqués- no repartió en toda la isla un solo voto de la candidatura al Parlamento, ni pegó un solo cartel. Y en algunos sitios -en La Oliva, por ejemplo, donde el control del Marqués sobre el PP es absoluto- los sobres electorales iban con las papeletas del PP al Ayuntamiento y al Cabildo, y las del PSOE al Parlamento.

    En La Oliva el PSOE sumó 800 votos para el Ayuntamiento y más de 1.500 para el Parlamento. No fue el famoso efecto Juan Fernando. No ocurrió nada parecido en el resto de la Isla. Aunque el Marqués también logró afectar al voto parlamentario al PP en todos los demás municipios de la isla, especialmente en Tuineje, donde el comité local siempre ha sido de la cuerda de González Arroyo.

    Para evitar el desastre, el equipo de Águeda Montelongo, con la ayuda de Juan Santana, se trajo a más de veinte jóvenes activistas de Nuevas Generaciones para repartir las papeletas al Parlamento. En La Oliva, los jóvenes que hacían el puerta a puerta electoral fueron recibidos en algunas casas con insultos.

    Pero la noche de las elecciones deparó una extraña sorpresa. Todo hacía prever el batacazo de la candidatura de Águeda Montelongo y que tras los resultados, el Marqués y el PSOE podrían sumar lo suficiente para ganar el Cabildo y desplazar a Asamblea Majorera, provocando con ello la imposibilidad de un acuerdo entre el PP y Coalición en Canarias. Ése era el objetivo de González Arroyo, y la apuesta era que iba a lograrlo.

    Esa noche, tras el recuento, supo que la operación cuidadosamente pactada con Blas Acosta no saldría. El PP perdió votos al Parlamento -los que el Marqués consiguió entregar al PSOE- y sólo obtuvo dos diputados, uno menos que cuatro años atrás, con la candidatura encabezada por González Arroyo. Pero Asamblea Majorera sumó diez consejeros en el Cabildo, y sólo necesitaba uno más para gobernar. ¿Dónde encontrarlo? Estaba en la propia candidatura del Marqués al Cabildo, en la que entró -como rezagada número 5- Águeda Montelongo.

    La presencia de Águeda en el Cabildo garantizaba a Soria lo que necesitaba para poder cerrar el acuerdo con Coalición en Canarias: entregarle el Cabildo a Asamblea y mantener en la presidencia al hombre fuerte de la isla, Mario Cabrera.
    Apenas una semana después de las elecciones, Soria y Rivero anunciaron la reedición del pacto entre sus partidos en todo el Archipiélago. También en La Oliva y en el Cabildo majorero, donde Cabrera aceptó el acuerdo global con el PP.

    Se había sentido cómodo con Fuentes Curbelo en los cuatro años que duró el pacto de progreso. Pero prefería entenderse con Águeda Montelongo a tener que hacerlo con Blas Acosta.

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  13. Peor imposible!

    Durante un año entero, el acuerdo entre el PP y los nacionalistas expulsó al PSOE del poder político en la isla de Fuerteventura. Un año entero que el PSOE usó para lamerse las heridas y recordar a todas horas lo cerca que se estuvo de mantener el poder en la Isla. FRANCISCO POMARES - SANTA CRUZ DE TENERIFE. Si el PP hubiera sacado cuatro consejeros al Cabildo, en vez de cinco, si Águeda Montelongo no hubiera sido esa quinta consejera y si su único voto no hubiera sido suficiente para cerrar el acuerdo con Mario Cabrera, la historia política de Canarias podría haber sido muy distinta.
    Pero tampoco en el PP del marquesado las cosas habían ido bien: González Arroyo estaba cada vez más preocupado viendo que poco a poco perdía el control en el Cabildo, donde los consejeros propuestos por él flaqueaban frente a la presión de la línea oficial del partido, representada por Águeda Montelongo.
    Después de algunos incidentes en el grupo del Cabildo, y ya pasadas las Navidades, Águeda controlaba el grupo, en el que sólo Claudio Gutiérrez -secretario general insular- y la senadora time sharing Ana Padilla, se mantenían dentro del grupo de los 'pota', el grupo de cargos públicos instalados entre dos aguas, decididos a mantener el vínculo con el PP pero sin enfrentarse al Marqués.
    El resto de los consejeros ya se habían decantado claramente por Águeda (y por Soria), y González Arroyo comenzaba a sentir que tenía la guerra perdida. Pero de perdidos al río: a pesar de haber fracasado en los dos objetivos principales que se había fijado, controlar el Cabildo e impedir el pacto entre Coalición y el PP para 'castigar' a Soria, por no plegarse a sus intereses y enfrentarse a él en el asunto de los casinos de juego, a Domingo González aún le preocupaba lo más cercano, La Oliva, en la que el PP sostenía el gobierno de Claudina Morales, su sustituta en la Alcaldía, y la mujer que más daño político había logrado hacerle.
    Casi desde el primer día, Domingo se dedicó a ofrecerle al PSOE la Alcaldía. Pero en el PSOE Fuentes Curbelo defendía volver al acuerdo con Asamblea Majorera. Hasta que entendieron que era imposible. En junio, después de varias reuniones con el Marqués, decidió que la única manera de mover algo las cosas en Fuerteventura era anunciar la censura en La Oliva.
    Conocedor de los complejos mecanismos que precisa el PSOE para llegar a acuerdos, Fuentes Curbelo solicitó autorización para la censura a su secretario general, Juan Fernando López Aguilar. Lo hizo en la sede del Grupo Socialista, en Teobaldo Power, y en presencia de varios miembros de la ejecutiva. A López Aguilar le pareció bien, pero dejó claro que él no debería ser vinculado de ninguna manera a la operación, y que debía ser presentada como un acuerdo de carácter exclusivamente local y decidido por los órganos locales del partido, similar a otros pactos municipales entre el PSOE y el PP, como el de Puerto de la Cruz o el de Güímar.
    Pocos días después, López Aguilar le pidió a Fuentes Curbelo que pusiera todo el asunto en conocimiento de Álvaro Cuesta, responsable de Política Municipal de Ejecutiva Federal, y así lo hizo el majorero, "sin que se nos diera ninguna indicación en contra de los deseos de nuestros compañeros de La Oliva", según él mismo explicaría después.
    Pero las informaciones y comentarios sobre la censura -muy críticos ante el hecho de que el López Aguilar pactara con el Marqués, después de haber denunciado públicamente sus comportamientos durante años-, comenzaron a hacer mella en el secretario general del PSC. Preguntado por los medios, su primera respuesta calcaba exactamente el acuerdo con Fuentes Curbelo.
    López Aguilar dijo que a él no le gustaba la censura de La Oliva, pero que ni la autorizaba ni la desautorizaba porque era competencia exclusiva de los socialistas majoreros. Y en esa posición se mantuvo durante unos días, hasta que recibió una llamada de Santiago Pérez, muy preocupado por las críticas que la censura estaban desatando en los medios de comunicación. A partir de esa llamada, las cosas empezaron a cambiar.
    "La sorpresa", explicaría Fuentes Curbelo más tarde en una patética carta al Grupo Parlamentario socialista, "se produce cuando nuestro secretario general empieza a recular, hasta el punto de que me he sentido acosado por sus amenazas y constantes llamadas".
    Era verdad: ante el bochornoso espectáculo ofrecido por el PSOE en relación con la censura, López Aguilar la lío todavía un poco más: primero alentó la dimisión de Olivia Estévez en protesta por el pacto con el Marqués, y luego pidió a la responsable de Prensa del Grupo Socialista que emitiera una nota en nombre de la Ejecutiva Regional, asegurando que ésta se había reunido y desautorizado la censura, algo que no había ocurrido en absoluto. La nota se reprodujo en los medios y provocó un enorme enfado en el PSOE majorero.
    Fuentes Curbelo cuenta que la noche del martes 8 de julio, el día previo a la materialización de la censura en La Oliva, López Aguilar le conminó "a dar marcha atrás, sin más argumentos" y a hablar con el nuevo responsable de política municipal del PSOE, Antonio Hernando. "Me he sentido acosado", escribiría Fuentes Curbelo, "por quien no puso reparos a una censura en La Oliva, con la única condición de que si le preguntaban a él, diría que esa censura habría que circunscribirla al ámbito de la política local, donde abundan los pactos PSOE-PP, en lo que estuvimos todos de acuerdo".
    Las críticas por escrito de Fuentes Curbelo, difundidas también a los medios de comunicación desde el propio Grupo Parlamentario, unidas a las dos censuras ilegales planteadas por los socialistas de La Gomera y al conflicto por reparto de cargos que rompió la delegación canaria en el Congreso federal socialista, colocaron al PSOE canario frente a su peor crisis bajo el liderazgo de López Aguilar.
    Venían a demostrar la división del partido, la incapacidad del secretario general para controlar a sus 'barones' locales, y que la política de transparencia absoluta y denuncia sin concesiones de la corrupción, practicada por López Aguilar tenía también sus puntos flacos... Mientras el PSOE canario se instalaba en la crisis, el PP, verdadero responsable de la situación creada en Fuerteventura, salía 'de rositas', a pesar de que la censura no pudo pararse.
    El 9 de julio, en ausencia de cualquier representante del Partido Popular, y con los socialistas divididos y enfrentados, Domingo González ofreció su voto y el de sus seis concejales para que la socialista Rosa Hernández lograra la Alcaldía, bajo su total control y tutelaje.
    Lo hizo protegido por algo más de un centenar de enfervorizados vecinos, contentos de que volvieran los viejos buenos tiempos del Marqués. José Luis López Hernández, el concejal ecologista y amigo de Román Rodríguez que a punto estuvo de hacer caer a Claudina Morales la pasada legislatura, retrató mejor que nadie lo que ocurrirá a partir de ahora: "Los socialistas nos pintan el futuro color rosa, pero la rosa marchitará porque va a soportar muchos domingos lluviosos".

    Pues eso: Rosas y Domingos en La Oliva, y una censura que tenía que haber servido para cambiarlo todo y no cambiará nada. Un jalón más, un nuevo episodio en la historia conventual de la más política de las islas de Canarias, que quizá el Marqués vuelva a reescribir mañana.

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  14. EL HIJO DEL MARQUÉS ASALTA A MARIO CABRERA PARA RECRIMINARLE
    No mentar al padre en vano
    La política canaria también tiene parentesco, familiares que sienten y padecen lo que pasa en ese mundillo cada vez más complejo. Las broncas que se suceden en Fuerteventura también afectan a los familiares, que inflamados de pasión e investidos de defensores del honor, son capaces de casi todo. Hace pocos días, el más pequeño de los dos hijos del marqués, Vicente, fruto del primer matrimonio de González Arroyo, abordó en plena carretera de Puerto a Corralejo al presidente del Cabildo, Mario Cabrera (CC-AM) para recriminarle que dijera de su padre que es "el último cacique de Europa y el mayor corrupto de Canarias". La bronca fue colosal, pero Cabrera lo dejó pasar porque apreció en el joven González un estado de excitación superior al motivo que le había llevado a conducirse así.

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  15. JUAN SANTANA REYES: ´En el PP de Fuerteventura se terminó la etapa del insulto y la persecución´
    23:00
    Como en un drama shakesperiano, Juan Santana, compadre y amigo personal de Domingo González Arroyo, ha sido el encargado por el PP canario de limpiar la casa majorera y evitar que el polémico 'Marqués' acabe quedándose con el partido en la isla.. - Se le ha encomendado a usted hacerse cargo de un partido en guerra abierta, y en una isla en la que todo el mundo piensa que el PP es propiedad de Domingo González Arroyo. ¿Cree usted que podrá llevar a cabo esta tarea?
    - En el PP, como en otros órdenes de la vida, hay que asumir lo bueno y lo malo. Yo asumo esta responsabilidad contando con el apoyo de muchos compañeros. Sé que no es fácil la tarea, pero con trabajo conjunto y un buen equipo lo conseguiremos.
    - ¿Con cuántos afiliados cuenta González Arroyo?
    - Adeptos personales tiene muchos. Son personas que están a su voz, a su mando, a lo que él diga. Pero nosotros contamos con otros muchos que están decididos a seguir bajo el paraguas del PP, están militando en una formación política, y no se deben a una voluntad personal de don Domingo, y sí a las directrices del PP. Somos más.
    - De usted se dice que es quien sabe dónde González Arroyo guarda la cartera…
    - Así es. Quizá por eso estoy recibiendo amenazas por vía de mensajes, descalificaciones e improperios, vejaciones… pero cuando yo tomo una determinación, me la he pensado. Yo no traiciono a los demás con mi decisión. Pero no estoy de acuerdo con la deriva a la que don Domingo ha llevado al partido, ni con los injustos enfrentamientos con compañeros…
    - - Han iniciado ustedes un proceso que pasa por la suspensión de militancia de González Arroyo y sus concejales y por la creación de una gestora insular y varias locales.
    - Nadie quería que las cosas acabaran así. Yo me acerqué a don Domingo en los últimos días pidiéndole que cambiara el rumbo y se sometiera a la disciplina del partido y las cosas fueran de otra manera. Él me dijo que así lo haríamos, pero la máxima sorpresa fue cuando el viernes 27 presentó la censura, y desde entonces no hemos hablado. La determinación de Domingo González es personal. El comité ejecutivo regional del PP le instó a que parara la censura, y lo hizo por unanimidad de todos sus miembros, sin ninguna fisura. él desoyó esa recomendación y se puso así donde quería estar. Por eso se decidió nombrar una Gestora en la Isla, porque don Domingo se ha colocado fuera del PP, y esa decisión también contó con el apoyo de todos los miembros del comité ejecutivo regional, excepto el suyo y el de su hija Pilar.
    - Desde que Águeda Montelongo se convirtió en la candidata del PP al Parlamento, Domingo González ha venido anunciando que echará del PP de la Isla a Montelongo y del de Canarias a José Manuel Soria.
    - Lo de don Domingo con Águeda es fobia personal. Domingo puede discrepar de Águeda, o de mí, como yo puedo hacerlo de cualquiera de ellos. Pero convertir las discrepancias en ataques personales, descréditos, insultos y vituperación, me parece que no se le debe permitir a nadie y que se va a acabar: en el PP de Fuerteventura se ha terminado una forma e hacer las cosas basada en el descrédito, el insulto y la persecución a las personas.
    ¿Y no hay nada detrás de esa fobia?
    - Yo creo que todo es una justificación para ocultar los verdaderos intereses políticos que han marcado el comportamiento de don Domingo, que es cerrar un pacto con el PSOE -que no es la primera vez que intenta- previo a las decisiones de las urnas. Yo creo que cualquier pacto electoral es una deslealtad a los afiliados y a los votantes. Yque lo que ha ocurrido ahora es que Domingo ha fracasado en llevar a toda la Isla ese pacto entre el PP y el PSOE, que no contaba con el apoyo de los órganos regionales del partido. Lo ha logrado sólo en La Oliva.

    - ¿Es cierto que Arroyo desvió votos del PP al PSOE en las últimas elecciones?
    - Los datos en La Oliva indican que pudo ser así. Pero yo no puedo demostrarlo. Lo que sí le digo es lo que dijo don Mariano Rajoy en el Congreso del PP: "En este partido sobran los que votan al PSOE para que pierda el PP". Y no hay justificación a lo que ha hecho Domingo, no hay justificación a que con nuestros siete concejales haya hecho alcaldesa a la candidata del PSOE que sólo tiene dos concejales.

    - Ahora hay dos PP en Fuerteventura, el oficial, que representa usted, y el de Domingo González. ¿Qué va a pasar?
    - Eso es un mal enfoque. Sólo hay un PP, que es el que encabezo yo por las directrices que he recibido. Lo que Domingo González intenta es confundir a los compañeros, pero lo cierto es que él ya no representa al partido, está suspendido de militancia junto a sus concejales, y así lo ha corroborado la secretaria nacional del PP y el Comité de Derechos y Garantías. Él quiere arrastrar en esta espiral el máximo número de compañeros, pero no va a lograrlo.

    - ¿Montará otro partido?
    - No lo sé. Él cree que es intocable en los Juzgados, porque siempre ha logrado ganar sus causas en ellos. Tiene el derecho de recurrir a los tribunales, incluso en su última instancia, pero eso no paraliza que haya dejado de ser el presidente del PP en Fuerteventura. La vía orgánica ya la tiene cerrada. Yo le pido a los compañeros que no se confundan y no entren en rebeldía, al margen de que pueda gustarles más o menos que yo presida la Gestora. Había muchos más compañeros que podían haberse hecho cargo, pero me han designado a mí, y voy a cumplir mi cometido con honestidad, y con el sentido y el ánimo de unir a todos los compañeros.

    - Domingo González ha dicho que él seguirá en política porque su hijo y su hija van a seguir sus pasos…
    - En el PP caben los hijos de Domingo. Pero si la ambición de Domingo es que el PP lo gobiernen sus hijos, no creo que nadie esté de acuerdo con que el PP se convierta en un partido hereditario o monárquico.

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  16. LA EJECUTIVA REGIONAL SOCIALISTA DISCUTE AHORA LA MOCIÓN DE LA OLIVA
    Varapalo al PSOE majorero

    Domingo Fuentes Curbelo, que salió trasquilado de la Ejecutiva. Nunca es tarde cuando el revolcón llega. El secretario general del PSOE de Fuerteventura, Domingo Fuentes Curbelo, se llevó uno de los buenos este martes en la reunión de la Ejecutiva Regional de su partido, cuyos detalles han trascendido ya de manera cruda. Fue en esa reunión donde, por fin, se debatió la moción de censura den el Ayuntamiento de La Oliva, ya cocida, ensolerada, presentada y ejecutada para poner de alcaldesa a Rosa Fernández y de alcalde en la sombra a Domingo González Arroyo. No sabemos si para ahorrarse un disgusto o porque el mes de julio es así, no se personaron en tan importante reunión Jerónimo Saavedra, Juan Carlos Alemán, Pepe Segura y Blas Trujillo, entre otros, con lo que ya se imaginarán lo mal que lo pasó Domingo Fuentes Curbelo. Porque Santiago Pérez no faltó. Ni faltó una muy combativa Sandra Rodríguez, ni una certera Isabel Mena...

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  17. FUENTES CURBELO TRATÓ DE CRUCIFICAR A OLIVIA ESTÉVEZ
    Pidiendo firmas al aparato
    Tiene un papelón difícil de interpretar Domingo Fuentes Curbelo, que a la vez que intenta crucificar a su compañera Olivia Estévez, que dimitió ante la vergüenza que le produjo la censura, trata de defender la tesis de que el marqués no ha sido jamás condenado por corrupción y, por lo tanto, no es tan mal socio como lo pintan. Al mismo tiempo, los defensores de la censura intentan desmitificar el supuesto progresismo de Asamblea Majorera para justificar el haber caído en los brazos del PP del modo que lo han hecho. La concejal de Las Palmas de Gran Canaria Isabel Mena fue tajante en la Ejecutiva cuando preguntó a sus compañeros majoreros cómo explicaban haber apoyado al presidente del PP después de haber afirmado que el voto antimarqués se lo había llevado Asamblea Majorera en las últimas elecciones. Como prueba del algodón, Fuentes Curbelo ha ido recogiendo firmas de respaldo entre los secretarios locales majoreros, que ni siquiera han reunido a sus asambleas para respaldar o rechazar la censura en La Oliva.

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  18. Anónimo dijo...
    A mi parecer el problema es de personas, no de ideologías. En el PP hay grandes personas, pero el Domingo GOnzález es una abominación en política, clientelista, corrupto,... bueno del pasado. En el PSOE también hay grandes personas e ideas, pero Acosta trata de ser como el Marqués pero en menos tiempo, lo cual crea una hidra de siete cabezas. Muchos euros para tanta cabeza. Esperemos que ambos partidos puedan hacer algo con semejantes personajes, por el bien de todos.

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Contradicción Canaria

Cuando CC acusaba al Marqués de ser «el último dictador de Europa».

Javier Fernández Quesada

Javier Fernández Quesada. Asesinado por la Guardia Civil española en La Laguna (1977).